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    La vida cotidiana en Krones en tiempos de coronavirus, parte 1: Adaptación a una nueva situación
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    11. mayo 2020
    5:05 min.

    Finales de febrero de 2020: el coronavirus se extiende lentamente también por Alemania. Y aunque los focos se encuentran todavía fuera de Baviera (y, por lo tanto, alejados de la mayoría de las instalaciones alemanas de Krones) Krones ya empieza a prepararse ante una posible oleada de infecciones.

    El camino hacia una nueva normalidad laboral

    El 25 de febrero de 2020 se reunió por primera vez en Krones un equipo de crisis. Los miembros de este equipo se reunieron a diario (incluso los fines de semana) para evaluar la situación y poder reaccionar ante los nuevos acontecimientos. Y así discurrió sin pausa desde finales de febrero. La cuarentena de 14 días se amplió a todos los viajes de vuelta procedentes de las zonas de riesgo estipuladas por el Instituto alemán Robert Koch de investigación epidemiológica. Además, se establecieron las normas higiénicas básicas, se desinfectaron los tiradores de las puertas dos veces al día, se dispusieron dispensadores centralizados de cubiertos en los comedores y los ascensores solo podían ser utilizados en caso de emergencia. 

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    Yo con mascarilla en el mostrador del comedor

    Pero, ¿qué pasaría si se diera el peor de los casos? ¿qué pasaría si un empleado de Krones enfermo contagiara a sus compañeros en la fábrica? Pues entonces habría que contactar a los posibles afectados sin pérdida de tiempo para comunicarles que no pueden entrar en planta. A fin de facilitarle información relevante a todos los empleados de Krones fuera del horario laboral en caso de emergencia, Krones creó en cuestión de días una plataforma online a la que podía acceder cualquier empleado a través de su teléfono móvil privado con contraseña. Para poder mantener la actividad diaria lo mejor posible en el peor de los panoramas, también se pidió a todos los empleados que se llevaran sus portátiles a casa al final de la jornada laboral (siempre y cuando eso fuera posible) o que configuraran el acceso pertinente en su ordenador privado como medida de precaución.

    A esas alturas (a principios de marzo), el coronavirus avanzaba en Alemania, pero al menos en mi entorno privado todavía no había llegado. Por aquel entonces, tomándome una copa de vino con amigos y contándoles las diligencias que Krones había iniciado en las semanas anteriores, a menudo se me preguntaba si todo aquello no era un poco exagerado y estuviera sembrando el pánico. Y la respuesta que les di entonces, la seguiría dando hoy: ¡No! Porque sigo convencida de que tomarse las cosas en serio y reaccionar a tiempo nos ha ayudado a seguir haciendo nuestro día a día con la mayor «normalidad» posible.

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    Una compañera trabajando desde casa

    Teletrabajo, turnos y mascarillas 

    Pero, ¿cómo es esa normalidad laboral? Las medidas mencionadas no fueron, por supuesto, las únicas. Desde mediados de marzo de 2020, cuando entraron en vigor las restricciones de movilidad en todo el país, casi todos los empleados en Alemania, cuyo trabajo lo permitiera, trabajarían desde casa. La cifra máxima se alcanzó el 2 de abril, con 7.000 accesos externos a la red de Krones tan solo en Alemania. Para que esto fuera posible, los compañeros encargados de la Gestión de Información de Krones realizaron un gran trabajo preliminar. Aumentaron significativamente las capacidades de acceso telefónico a través de VPN y Citrix y proporcionaron instrucciones detalladas para que los compañeros sin experiencia en teletrabajo pudieran orientarse lo más rápidamente posible al nuevo entorno laboral. Además, los cerca de 750 puestos de trabajo de ingeniería (en su mayoría puestos no móviles que requieren un gran rendimiento de cálculo) fueron adaptados para que su rendimiento estuviera garantizado también en los portátiles de empresa o a través de ordenadores privados.

    Pero el teletrabajo no es factible en todas las actividades. Así pues, fueron introducidas numerosas medidas de precaución para los aproximadamente 4.000 empleados de producción, logística y control de calidad, con el fin de mantener el riesgo de infección lo más bajo posible. La base para ello fue, por ejemplo, la implementación de un sofisticado sistema de turnos de mañana, tarde y, a veces, noche con una hora de descanso cada uno. Además de la separación temporal, es decir, por turnos, en las plantas alemanas también se dispuso una separación espacial dividiendo por zonas las distintas salas para minimizar así los solapamientos de personal y poder rastrear las cadenas de infección en caso de emergencia. Los propios empleados también aportaron ideas sobre cómo protegerse mejor a sí mismos y a sus compañeros en caso de una posible infección en su trabajo diario. Desde principios de abril, por ejemplo, se fabrican diariamente viseras protectoras de plástico en una impresora 3D para repartirlas en zonas donde no siempre es posible guardar la distancia mínima de dos metros.

    Pero como las personas también coinciden en espacios reducidos, en pasillos, escaleras o para ir a comer, a finales de abril Krones declaró la obligatoriedad de llevar mascarilla siempre que no fuera posible guardar la distancia mínima, facilitándole a cada empleado de las instalaciones alemanas tres mascarillas de tela.

    Más vale prevenir que curar, también a nivel internacional

    Como seguramente sabréis, Krones tiene instalaciones en más de 100 países en todo el mundo, y naturalmente nuestros compañeros internacionales también tomaron numerosas medidas para mantener el riesgo de infección por coronavirus lo más bajo posible. Las medidas higiénicas fueron reforzadas en todos los centros, los puestos de trabajo fueron remodelados para el entorno doméstico allí donde fuera posible, y los centros de producción también introdujeron normas de distanciamiento, turnos y demás medidas. Viajar en tiempos de coronavirus también fue complejo, aunque solo fuera por las restricciones a los viajes en avión, pero también por las numerosas normativas específicas de cada país. Por supuesto que los compañeros locales estuvieron más solicitados que nunca, pero también lo estuvieron las formas de soporte remotas y demás. Por cierto, podéis leer más sobre esto en la segunda parte de nuestra serie «La vida cotidiana en Krones en tiempos de coronavirus».

    Continuará

    Vaya, cuando uno ve lo que el equipo de Krones ha conseguido en pocas semanas, las nuevas reglas que se han convertido en la norma prácticamente de la noche a la mañana, y cómo todo el mundo se esfuerza por mantener la vida laboral cotidiana lo más normal posible a pesar de lo excepcional de la situación, podemos sentirnos realmente orgullosos. Y esto no era, o más bien, no lo es todo, sino una breve introducción de la vida en Krones en tiempos de coronavirus. Por eso existe la continuación de este artículo donde describiré cómo garantizar que todas las piezas requeridas estén disponibles, que las máquinas salgan de fábrica y de cómo son la comunicación y la asistencia al cliente en tiempos de restricciones a los viajes. 

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