Filtre los artículos por tema o por fecha

Krones MagazineMostrar lista de favoritos
Referencia

Línea integral para vidrio en un espacio mínimo

Pia Brunsch

Más de 200 tipos de producto, ocho formatos y cambio flexible entre el retornable y el no retornable: la empresa Rauch reúne todo esto en una línea.

En pleno Vorarlberg, un idílico estado federado de Austria, el especialista en zumos Rauch hace realidad su deseo de contar con una moderna línea de producción de vidrio totalmente flexible en Rankweil, el lugar donde se fundó la empresa. El reto: la lista de requisitos que ha de cumplir la línea combinada de envases retornables y no retornables es larga, y el espacio disponible es muy limitado. Es decir, nada que no se pueda solventar con una estrecha colaboración basada en la confianza.

“Fruta, familia y naturaleza. Desde 1919.” Bajo este lema, la empresa familiar RAUCH Fruchtsäfte comercializa actualmente su amplia variedad de bebidas en más de 100 países de todo el mundo y para ello cuenta con 16 plantas de producción y ocho filiales en Europa y Estados Unidos. Las bebidas se envasan en botellas de vidrio, latas, botellas de PET y cartones para bebidas. La particularidad: todas las botellas de vidrio llegan de la sede central en Rankweil, Austria.

Sin embargo, dado que la línea de producción de vidrio existente llevaba ya 30 años funcionando y ya no podía seguir el ritmo de la creciente producción e internacionalización de la empresa, fue necesario ampliar y modernizar las capacidades. Junto con la decisión de instalar una nueva línea llave en mano de Krones con una capacidad para 45.000 botellas por hora, se tomó finalmente la decisión estratégica de mantener Rankweil como centro de producción de vidrio de la empresa, y se hizo tanto por el vínculo con el lugar donde se fundó la compañía como por su privilegiada ubicación logística en el centro de Europa.

En cuanto a flexibilidad, “ha hecho realidad todos y cada uno de nuestros deseos”

Cuando en 2024 se dio el pistoletazo de salida al proyecto Brownfield en Rankweil estaba claro que no iba a ser fácil. La intención era ampliar la producción de vidrio existente con una línea adicional que, al igual que la anterior, pudiera atender toda la gama de productos que Rauch ofrece en envase de vidrio: numerosos zumos, tés helados y bebidas de mezcla, como Ginger Ale, Tonic Water y limonadas, así como otros refrescos carbonatados. Los formatos abarcan desde la tradicional botella de zumo de 0,2 litros, pasando por las botellas Long Neck de 0,2 y 0,33 litros hasta la botella de 1,0 litro. Los tapones empleados son tapones corona, tapones roscados y tapones de aluminio de rosca.

Además, toda la producción debía estar disponible tanto en formato no retornable como retornable: los embalajes de cartón no retornables se destinarían principalmente a la exportación mundial, mientras que las cajas retornables se dirigirían sobre todo a clientes de los mercados de Austria, Alemania y Suiza, así como de algunas regiones de Italia y Francia. Y todo eso como proyecto Brownfield y disponiendo de una superficie limitada.

A esto se le suma el tamaño de los lotes, en algunos casos muy reducido, de tan solo unas 1.500 unidades de venta al por mayor: “Muchos fabricantes inician la semana metiendo sus cajas en el sistema, embotellando su producto y, al final de la semana, volviendo a vaciar la línea. En nuestro caso, los cambios se realizan varias veces a lo largo de la jornada: Precisamente en el caso de los zumos necesitamos hacer numerosos cambios de producto y, además, pasamos regularmente del formato retornable al no retornable”, explica Sandro Vonbank, quien dirigió el proyecto por parte de Rauch.

“Rauch es innovación y tradición bajo un mismo techo. Esta es la receta de nuestro éxito: confiamos en nuestros acreditados productos de calidad, pero también hacemos muchos experimentos, por un lado, para adaptarnos al mercado y, por otro, porque deseamos contribuir a marcar tendencia y situarnos a la vanguardia de la innovación. Esto exige flexibilidad, y Krones ha hecho realidad todos y cada uno de nuestros deseos. La línea está muy personalizada y adaptada a nuestra forma de trabajar”, explica Adrian Dauti, jefe del departamento de producción en botella de Rauch, al describir los requisitos de la línea. El resultado es una línea ultramoderna, altamente flexible y compacta sobre dos niveles, perfectamente equipada para ejecutar los frecuentes cambios de envase y embalaje, formato y producto.

La planificación: un hueso duro de roer

El proceso de planificación partió del antiguo almacén. Al igual que en un puzle, en el que primero se coloca el marco y después se van encajando las piezas dentro, la línea se diseñó e integró en esta nave pieza por pieza, siguiendo los requisitos específicos de Rauch. Para ello, fue necesario tener en cuenta tanto las condiciones internas como las externas, ya que la planta principal de Rauch se encuentra en pleno centro urbano de Rankweil. Así, por ejemplo, para introducir los equipos en la nave fue necesario incluso interrumpir temporalmente el tránsito en la línea ferroviaria adyacente.

“Hemos invertido mucho trabajo en la planificación del layout”, confirma Sandro Vonbank. “El mayor reto al que tuvimos que enfrentarnos en el proyecto fue disponer el layout de manera que todo encajara, pero que, al mismo tiempo, todo siguiera siendo fácil de operar. Y creo que, junto con Krones, lo hemos logrado”. Como ejemplo, Vonbank menciona el aislamiento de la zona “sucia” de la línea de la zona “limpia”: “La línea está muy bien organizada. La zona de entrada de los embalajes retornables está claramente delimitada de las áreas donde se encuentra el producto acabado, a pesar de que ambas están situadas justo una al lado de otra. Incluso el sistema de descarga de aguas residuales ha sido planificado con tanta precisión que, por ejemplo, durante la limpieza de la zona sucia, el agua no puede salpicar hacia la zona limpia, a pesar de la escasa distancia entre ellas”.

Otro ejemplo del éxito de la planificación es el almacén de cajas integrado. Dado que Rauch alterna regularmente entre embalajes no retornables y retornables en su producción, surgió un deseo algo inusual: disponer un gran almacén de cajas en el centro de la línea, que, abastecido por dos robots paletizadores Modulpal Pro, tuviera una capacidad de almacenamiento de máximo 5.000 cajas. “Éramos conscientes de que hoy en día se trata de un requisito poco habitual, especialmente dadas las limitaciones de espacio. Pero estamos muy satisfechos de haber tomado esa decisión y de que los diseñadores de Krones hayan podido hacer realidad este deseo”. Gracias a este almacén, las cajas pueden permanecer en la línea y estar disponibles en todo momento cuando se producen cambios a corto plazo.

Las necesidades futuras en cuestión de flexibilidad también se tuvieron en cuenta a la hora de diseñar la línea. Un ejemplo es el caso de la embaladora Variopac Pro para no retornables, destinada a formar cartones wrap-around y bandejas. En el caso de esta embaladora, las piezas de formato para los numerosos formatos de botella también se almacenan directamente en la línea, junto a la máquina, para que estén rápidamente disponibles cuando se cambia de formato. Y aquí es precisamente donde los responsables de Rankweil, siempre abiertos a la innovación, aprovecharon la oportunidad para planificar espacio de almacenamiento adicional para futuros productos. Al final, el esfuerzo que los equipos de ambas empresas habían dedicado a la planificación dio sus frutos. Cuando la instalación se puso en marcha en 2025, todo funcionó a la perfección.

Calidad dentro y fuera de las botellas

Para hacer bebidas de calidad se necesitan ingredientes de calidad. Para que sus zumos tradicionales conserven todo su cuerpo, Rauch utiliza únicamente frutas maduradas al sol. En los respectivos países de cultivo, estas frutas se transforman en productos semielaborados como purés de fruta congelados o concentrados, que posteriormente son transportados a Rankweil. Esto no solo es más sostenible, ya que únicamente se transportan las partes aprovechables de la fruta, sino que además permite que las frutas maduren por completo, desplegando así su máximo sabor. En cambio, en el caso de los tés helados, se apuesta totalmente por el té recién hecho a partir de rosa mosqueta y hojas de té verde o negro. Los preparados en polvo instantáneos brillan aquí por su ausencia.

En el caso de los tés helados Rauch apuesta plenamente por el té recién hecho a partir de rosa mosqueta y hojas de té verde o negro.

Para que esta calidad llegue al cliente, Rauch apuesta por la última tecnología de inspección de Krones: la inspeccionadora de botellas vacías Linatronic AI, que destaca por la precisión de sus funciones basadas en inteligencia artificial. En el caso de la inspeccionadora de botellas llenas Linatronic 774-X, en cambio, se utilizan rayos X. “Lo detecta todo, realmente. Ya lo hemos testado con numerosas botellas manipuladas deliberadamente y, hasta ahora, no se le ha escapado ni una”, afirma Dautis.

Los responsables de Rankweil aplican a los embalajes las mismas exigencias de calidad que a sus propios productos. “En Rauch quizá seamos a veces algo perfeccionistas, y eso se refleja incluso en nuestras etiquetas”, comenta Adrian Dauti con una sonrisa, haciendo especial hincapié en la nueva gama Premium “Franz Josef Rauch”.

Pero esto no representa ningún problema para la etiquetadora Ergomodul, dice Dauti: “Tenemos una gran variedad de etiquetas para numerosos formatos y teníamos muy claro cómo queríamos etiquetar nuestros productos. Y la verdad es que nos ha entusiasmado ver cómo la etiquetadora Krones coloca las diferentes etiquetas siempre con precisión en nuestros numerosos formatos de botella, incluso a las máximas velocidades de llenado. Para mí, es la estrella de la línea”.

 
 

Juntos hacia el objetivo

En un proyecto de tal envergadura, Rauch tuvo claro desde el principio que debía confiar la línea a un contratista general con amplia experiencia en retornables, y fue precisamente en este aspecto donde Krones destacaba, según Sandro Vonbank: “Ante la complejidad de la línea, deseábamos involucrar al menor número posible de proveedores, y con Krones sabíamos que era lo que buscábamos porque la empresa no solo abarca una amplio espectro, sino que dispone de altísimos conocimientos precisamente en el campo de lo retornable. Desde la dirección del proyecto y el departamento comercial hasta la planificación y los especialistas técnicos, enseguida nos dimos cuenta de que todos eran auténticos profesionales. Siempre mantuvimos una buena comunicación con Krones, lo que nos permitió conseguir que todos los engranajes encajaran a la perfección a pesar de tratarse de un proyecto Brownfield con unas limitaciones de espacio extremadamente exigentes”.

Pero la experiencia es solo un aspecto; también es importante que exista una buena sintonía personal, como bien sabe Adrian Dauti: “Durante todo el proyecto nos sentimos en muy buenas manos. Cuando surgía algún reto, se planteaba abiertamente y luego nos centrábamos en encontrar una solución juntos. Siempre trabajamos en estrecha coordinación y, al final, cumplimos todos los plazos. Puedo decir sinceramente que ha sido y sigue siendo una colaboración extraordinaria”.

 

Más del mundo de Krones