Quien hoy en día invierte en líneas o conceptos de embalaje nuevos raras veces decide solo sobre una máquina, un material o un formato individual. Con frecuencia se trata de mucho más: ¿Se mantiene la flexibilidad de la producción? ¿Con qué rapidez se puede responder a las nuevas exigencias del mercado? ¿Puedo diferenciarme de los competidores? ¿Hasta qué punto es segura la inversión si cambian los deseos de los consumidores o las condiciones marco económicas? Y, sobre todo: ¿Qué solución aporta realmente una ventaja y un crecimiento adicional?
Es precisamente aquí donde entra en juego Krones. No con una respuesta prefabricada sino con el objetivo de encontrar la solución adecuada para cada aplicación. Este propósito queda muy patente en las soluciones sostenibles de embalaje. Aquí coinciden muchas exigencias: para el embalaje mismo, son los temas de las características de los materiales, la protección del producto y el impacto de la marca, además de las condiciones marco jurídicas. Igualmente, la producción tiene que ser flexible y escalable, las máquinas tienen que operarse fácilmente y ocupar en lo posible poco espacio. En este contexto es decisivo para el explotador de la línea que estos aspectos no se consideren individualmente sino como conjunto. Por ello no es decisiva una única tecnología correcta sino una solución que se adapte al producto, a la línea, al mercado y al enfoque empresarial.










