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    Schneider Weisse invierte en una nueva llenadora de vidrio y en una gestión de mantenimiento digital
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    Schneider Weisse invierte en una nueva llenadora de vidrio y en una gestión de mantenimiento digital

      Por muy complejas e individuales que sean lascervezas de la cervecería Schneider Weisse de Kelheim en Baviera, todas poseen un denominador común: son fermentadas en cubas abiertas. Gracias a ello, la levadura recibe suficiente oxígeno para permitir el desarrollo de la típica variedad de aromas de Schneider. «Nuestra principal variedad, la Original Schneider Weisse, es para mí una cerveza genial, porque gracias a ella comenzamos con la fermentación en cuba abierta», explica Hans-Peter Drexler. El maestro cervecero trabaja desde hace 38 años en la empresa y hoy día gerencia en calidad de administrador delegado las áreas de tecnología y logística. «Para mí siempre ha sido importante mantener este proceso fantástico».

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      Y para ello también acepta gustosamente el mayor esfuerzo que significa inevitablemente el método tradicional. Porque requiere condiciones higiénicas impecables y no perdona el más mínimo error. A ello se suma la pretensión propia de Schneider Weisse: producir una cerveza artesanal con cero tolerancias en términos de la calidad del producto. «Las personas que compran una cerveza Schneider Weisse esperan con justa razón un sabor muy determinado. Y no nos podemos permitir absolutamente ninguna variación», opina Drexler y añade con tranquilidad: «Schneider Weisse es un especialista en este campo desde hace mucho tiempo. Conocemos el proceso hasta el último detalle y hemos diseñado nuestra ingeniería de planta exactamente para este propósito».

      Reemplazo de una llenadora entrada en años

      Eso también aplica para la nueva llenadora, incluyendo la planta CIP, puestas en servicio por Schneider Weisse en 2019 poco antes de Navidad. Aunque la máquina precedente, al igual que el resto de la línea de vidrio retornable, era de Krones y funcionaba de manera fiable desde los años 90: Schneider Weisse abordó el tema de la búsqueda de un proveedor adecuado con mente abierta. «Lógicamente, consultamos con varios proveedores y tuvimos excelentes charlas», afirma Drexler. «En últimas, nos decidimos nuevamente por una llenadora de Krones. Porque nos sentimos muy bien atendidos y porque la relación precio-rendimiento simplemente era coherente».

      La opción elegida era una llenadora Modulfill HES, la cual con 120 válvulas llena hasta 40.000 botellas de medio litro por hora. Para los tipos de cerveza que siguen fermentando en la botella después del llenado, Schneider Weisse usa aire estéril como gas de presurización, a diferencia de la mayoría de las demás cervecerías que trabajan con CO2, enfatiza Drexler: «Por consiguiente, queríamos contar con la posibilidad de desconectar la preevacuación. De ese modo ahorramos aire comprimido, lo cual hace una gran diferencia en términos numéricos».

      Saber exactamente lo que se quiere

      La Modulfill HES es usada para llenar el surtido completo de cervezas y funciona a un régimen de un turno o de un turno y medio, según la temporada. Para eliminar la levadura viva, la cual podría permanecer en la máquina en caso de rotura de una botella, se lleva a cabo cada dos horas una limpieza automática con agua caliente. Eso requiere una perfecta interacción entre la llenadora y la planta CIP. «En la limpieza intermedia de la llenadora no queremos usar ningún desinfectante», explica Hans-Peter Drexler. «Por eso era importante para nosotros que el agua tuviese una temperatura constante de 80 grados Celsius, desde el primer litro».

      También se tuvieron que cumplir exigencias individuales en cuanto al diseño de la planta CIP: «Debido a que no pasteurizamos nuestros productos, teníamos algunas exigencias especiales para la tecnología de las válvulas», explica Drexler. «Nuestras especificaciones prescriben un tipo de válvula específico para cada tarea».

      Otro trabajo minucioso resultó ser la integración de las máquinas nuevas en la nave. Porque al fin y al cabo la llenadora y la planta CIP debían ocupar el espacio de los dos modelos anteriores en la línea existente, pero cuyo tamaño era mucho menor. «Fue necesario hacer muchos ajustes, tanto en la planificación como también en el montaje», afirma Hans-Peter Drexler. «Sin embargo, este asunto también fue solucionado a nuestra plena satisfacción». Para acomodar las máquinas en el sitio previsto, los constructores de Krones realizaron varios ajustes individuales, entre otros en el encapsulamiento de la llenadora, así como en la disposición de los componentes del proceso.

      Gestión digital del mantenimiento

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      Schneider Weisse aprovechó la modernización de la tecnología de máquinas para dar un paso importante hacia adelante también en la digitalización: después de haber trabajado con el sistema de mantenimiento preventivo y curativo SIPS de Krones durante muchos años, la cervecería se cambió a su actual y más reciente sucesor: Share2Act Assistance. «El antiguo sistema ya estaba bastante obsoleto y simplemente no ofrecía las funcionalidades requeridas», explica Drexler. «Y lo que facilitó el cambio para nosotros: ya teníamos ingresadas al sistema SIPS todas nuestras máquinas, y simplemente las tuvimos que pasar al sistema Share2Act». Werner Volkmann, quien como jefe del departamento de servicio técnico trabaja a diario con el sistema, añade: «De este modo cubrimos la gestión completa del mantenimiento de la cervecería y de la sala de embotellado. En total estamos hablando de hasta 5.000 intervenciones de mantenimiento».

      Todo proveniente de la región

      Aunque no fue un motivo determinante para elegir el proveedor: el hecho de que Krones y Schneider Weisse estén distantes apenas a media hora en coche, encaja perfectamente en la filosofía de regionalidad, impulsada intensamente por la cervecería desde hace 25 años. Porque las materias primas, con las cuales se crean las cervezas Schneider, provienen del entorno cercano. «Aquí tenemos condiciones ideales. Acá se puede cultivar muy bien la cebada para malta con un uso muy restringido de fertilizantes y la región Hallertau de cultivo de lúpulo también nos queda muy cerca», se alegra Drexler.

      Por pequeño que sea su radio de compra, el mercado de ventas de la cervecería es en cambio muy grande. Alrededor de una cuarta parte de la producción se exporta a clientes en más de 40 países. En últimas, el éxito internacional se debe, entre otros, a la curiosidad cosmopolita de la cervecería y de su maestro cervecero.


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