Es sabroso, versátil y, además, saludable: el aceite de oliva es uno de los ingredientes fundamentales de la cocina de todo el mundo. Sin embargo, en los últimos años, el cultivo de olivos se ha visto sometido a una presión cada vez mayor. La propagación de plagas y los efectos del cambio climático en importantes regiones productoras, entre otras causas, han provocado un notable retroceso de la producción mundial de aceite. Tanto es así que, en España, el principal país productor con diferencia, en la campaña 2022/2023 se produjeron, según el Consejo Oleícola Internacional (COI), tan solo unas 650.000 toneladas de aceite de oliva, es decir, menos de la mitad de la media anual registrada hasta entonces. El resultado: el precio de venta al público del aceite de oliva aumentó notablemente.
Rendimiento de extracción de aceite: la eficiencia como factor clave para la rentabilidad
Aunque la situación se haya relajado algo últimamente, las almazaras, las cooperativas y las grandes explotaciones agrícolas tienen siempre la eficiencia en el punto de mira: ¿Cómo aumentar aún más el rendimiento de extracción de aceite por tonelada de aceitunas recolectadas sin comprometer la calidad?
Esta cuestión también fue el eje central de una colaboración de investigación de dos años y medio de duración iniciada a principios de 2023 entre el profesor Johannes Lindner, de la Escuela Superior Técnica de Rosenheim (THR), y la GHS GmbH. Este especialista en tecnología de separación, con sede en la ciudad de Landshut (Baviera, Alemania), pertenece desde junio de 2025 en un 60 por ciento al Grupo Krones. La empresa fabrica equipos para diversos ámbitos de aplicación industrial, entre los que se encuentran los decantadores para la separación sólido-líquido, una tecnología que también se utiliza ampliamente en la extracción actual en frío del aceite de oliva.










